Scream, el legado de Wes

El pasado 30 de agosto nos dejaba Wes Craven, mal día…

Y es que Wes, al igual que Michael Jackson, Patrick Swayze o Adam Yauch (nombrando algunos de los más recientes) es una de esas pérdidas que duelen especialmente, de aquellas que dejan huella y se echarán especialmente de menos.

Y es que para nosotros, el bueno de Wes es más que un buen director de cine, este señor marca un antes y un después en el género de terror/slasher. Revolucionó dicho género con su sello de calidad y su toque peculiar, realizando películas, entre muchas otras, por lo general basadas en supuestos teenagers muriendo en manos de asesinos en serie. Dentro de sus múltiples producciones encontramos “hits universales” tales como Pesadilla en Elm Street o Scream (dicho sea de paso, esta última, una de nuestras sagas favoritas de todos los tiempos) en las cuales nos presentó a dos malos malísimos que llegaron para quedarse en nuestra cultura popular: Freddy Krueger y Ghostface.

Pues bien, el final de Wes Craven coincide, por casualidad o por un giro de guión del de allá arriba, con el principal tema que queremos tratar en este post: El final de la serie basada en las películas de Scream.

¡La virgen qué serie!

(Antes de nada queremos decir que en Mercafriki no soltaremos jamás un Spoiler, jamás. Así que podéis leer sin problemas que no contaremos absolutamente nada, ni finales, ni principios, ni giros, ni sospechosos… ni nada que implique desvelar mínimamente ningún dato.)

Ésta serie está creada por MTV, la famosa cadena de videoclips que actualmente ya produce y emite de todo menos videoclips (ojo, que también somos muy fans de MTV). En un principio, nos atrevimos a darle una oportunidad, sin muchas esperanzas ya que… inicialmente nos plantea una serie con un millón de dudas: ¿MTV, en serio? ¿Scream? ¿Y la máscara de Ghostface? ¿Esta Wes metido en el ajo? ¿Solo el nombre tiene que ver con las pelis?. Lo siento, pero no.

Pues queridos, sí, sí y sí. ¡VÉANLA por el amor de Dios! Desde el primer capítulo se respira la atmósfera Scream… y una atmósfera mejorada. No sabemos bien como, pero MTV ha adaptado el género a la actualidad: nuevas tecnologías (no sólo las llamadas por teléfonos fijos, como antaño), redes sociales, malware, etc. y todo esto, hecho con un gusto sublime.

Prepárense para ponerse nerviosos, tensos, acojonad** y tristes cuando termine… La serie es increíblemente parecida a lo que te evoca cuando ves por primera vez Scream, y hablamos de la primera película, la gran joya de la corona. Si amigos, está a ese nivel. Juego de personajes en el que cualquiera de ellos puede ser el sospechoso, risas en plenos asesinatos, fiestas como si nada pasara, meta-cine, sangre, gritos, enigmas, jovenzuelas, guaperas de instituto, persecuciones por casas yankees… En fin, TODO  eso que nos encanta.

scream

El cásting es impresionante, y los personajes no pueden ser menos, enganchan desde el primer momento, no falta nadie a la función: la prota guapa e inocente, la pija sexy, el novio extraño, el nuevo novio super guapo, el freak, la heterocuriosa, el profe rarete, la periodista, los padres en paradero desconocido… Todos están invitados a la fiesta. Tardas un capítulo en engancharte a ellos y a la serie, utilizando el cliffhanger* como nadie. (*acabar el capitulo dejándote con unas ganas terribles de ver el siguiente).

En conclusión, parece que Wes nos ha dejado, no sin embargo sin dejarnos el mejor regalo de despedida que podíamos esperar, una serie muy muy atractiva con mucho mérito por mantener 20 años después, la dosis de intriga y novedad que tenían las pelis y por otra parte mantener también, el interés de una trama “slasher” durante el “largo” transcurso de los 10 episodios. ¡Sublime, sublime!

Nada más, disfruten de este pedazo de serie. 

Gracias Wes, Gracias.