Un día friki en el festival “fantástico” de $ITG€$

Hoy os traemos un particular diario de a bordo, a bordo de la 48 edición de nuestro queridísimo Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña. Sí señores, hoy jugamos en casa.

Somos asiduos al festival desde hace unos años, y pese a que opinamos que ha perdido mucha de la gracia por las masificaciones, el precio de las entradas y el todo vale para ser proyectado, sigue siendo una fecha marcada a fuego en el calendario. A tiro pegado, os adelantamos que las sensaciones de este año han sido las peores y sinceramente nos hemos quedado sin ganas de más. Empezamos nuestras andadas en domingo, a la espera de las proyecciones de los próximos días las cuales nos llevarán a Macbeth y a Turbo Kid de A Contracorriente Films. Ya os contaremos como va.

Nada, vamos a nuestro día en Sitges. Salimos de casa, pagamos unos peajes, cantamos unas canciones, comentamos la actualidad friki, pagamos más peajes, comentamos el éxito de nuestro blog y aparcamos el coche por la zona del Auditori Melia Sitges. Mientras caminamos hacia el centro, no podemos evitar la típica frase: “Si algún día soy millonario, me gustaría vivir en Sitges” que forma parte de nuestra rutinaria penitencia anual. Qué triste ser pobre, y encima friki. Y bueno, el aparcamiento ya es un problema conocido en Sitges pero esta vez, hemos conseguido aparcar medianamente bien el coche en una colina extraña.

El primer destino es el cine El Prado, el carismatiquísimo cine casino teatro que suele albergar las películas menos comerciales, entendemos por su ubicación en la ciudad. Empezamos la tarde con el visionado del primer corto: “L’encenedor quàntic” de Pau Escribano en la sección de “Noves Visions Cortos”. Como nos molan los cortos… en esta ocasión, la originalidad viene dada por un supuesto viaje en el tiempo ambientando en una cafetería al más puro estilo Vigalondo.  Una pareja está en un bar y cuando él vuelve del lavabo le dice que no es él, que viene del futuro, y le pide que haga algo que ella nunca hubiera pensado tener que hacer. Un David Verdaguer que da la talla y una Ann Perelló con bastante química, no son suficientes y la extrema poca duración del corto hizo que no acabar ade cuajarnos. Nada.

 

Salimos del primer corto ilusionados y con ganas de más cine. Íbamos hacia al plato fuerte de los mediometrajes: “Anabel” del madrileño Antonio Trashorras, dentro de la sección “Noves Visions Plus”. La cosa prometía y sinceramente, pasaron los 80 minutos bastante rápido. Ana de Armas le da el toque a la peli, peli que trata sobre las ironías de los desahucios, la relación entre compañeros de piso y los valores humanos en general. Resulta que tras la marcha de Anabel, de la habitación de un piso compartido, sus dos compañeras de piso deben buscar un nuevo inquilino. El elegido es un señor mayor que logra ganarse su confianza, pero que pronto se descubrirá como una presencia bastante turbulenta. Acabado el film y aparece su director para una ronda de preguntas, no sin antes excusarse por la película, cosa que parecia una “defensa gratuita” ante la baja calidad de la misma. No podemos deciros otra cosa más que, como todo en esta vida es cuestión de gustos pero para nosotros, excesivamente bohemia y abstracta, tampoco nos llegó.

Ya teníamos el hype de cine por las nubes, y eso que aun nos quedaban un montón de horas hasta el “maratón” de Attack on Titan a la 1:00 de la madrugada. Pensamos en ir a ver si en las taquillas habían más opciones. Entre frases como “está todo masificado” y “no queda nada“, nuestras expectativas estaban por lo suelos y la señora que vendía las entradas tampoco ayudaba. Total, tras insistirle un poco a la señora negativa, nos “consiguió” dos entradas para The Dead Lands (2014) de Toa Fraser, y menos mal.

Sin saber ni de que iba, nos topamos con una The Dead Lands súper épica. Con la dificultad que supone una peli sobre tribus maorí, Fraser consigue llevar el ritmo de la cinta de una forma más que aceptable. Si bien es cierto que a depende quién, puede parecer algo tosca al principio. Tened en cuenta que son casi dos horas de escenas de lucha con danzas y gestos corporales tribales (sacar la lengua, caras raras, gritos y aspavientos) que resultan algo extravagantes, pero no os dejéis intimidar.  En seguida nos metimos en el papel y nos dimos cuenta de que llevábamos más de una hora entre tribus, escuchando exclusivamente su idioma, viviendo sus costumbres, hablando con sus ancestros y acompañándolos en sus danzas. Una lección de honor, destino, venganza y amistad. En definitiva, ahora sí, os recomendamos su visionado.

A todo esto, salimos más ilusionados y ya nos ha entrado hambre. ¿donde comemos? tenemos la solución, os recomendamos encarecidamente El Santo, un garito súper molón de sándwiches, burgers y cócteles en el puro corazón de Sitges. Nosotros nos tiramos como zombies poseídos a por una hamburguesa el EL SANTO y una (como no podía ser menos) GODZILLA. Pan artesano de semillas, 180gr. de buey, cheddar, bacón, huevo, cebollita crujiente, lechuga y tomate para uno, y pan artesano de semillas, tofu+seitan, cebollita crujiente, brotes de lechuga, tomate y salsa Santo para el otro. Total, inmejorable. Y es que ellos mismos nos cuentan su secreto: “el carbón, sólo cocinamos con fuego de verdad.” Tanto si os mola el cine como no, no dejéis de pasar por allí.

 

Nada, ya tenemos la barriga llena, y nos vamos hacia el escandaloso Hotel Meliá que solo por el escenario que supone, todo lo que se proyecta dentro se hace magia. En esta ocasión teníamos pocas expectativas y es que la cinta de Shinji Higuchi ha sido literalmente devorada cual titan por la crítica especializada. Pero lo peor, de nuevo fue la organización, cuando volvió a “sorprendernos” con el habitual cartel de “Estamos sufriendo un retraso de 45 minutos”, en fin. Poneos en la piel del público:  1:00 de la mañana, día medio lluvioso, totalmente masificado de gente, obligatoria asistencia una hora antes para coger un sitio medio decente y, llegas y te encuentras eso. Es decir, acabamos a las 5:30 de ver las dos películas, una locura.

De nuevo, lanzamos a Ángel Sala (director del festival) una lanza envenenada: ponte las pilas. Con los precios de las entradas (con gastos y demás, son más de 10€, las baratas(!)) entendemos que hay un mínimo exigible y en Sitges, da la sensación de que no siempre es así. Realmente lo principal debería ser el cine, no la rentabilidad y la comercialización más absoluta. Si hay que proyectar una película menos para asegurar los tiempos y la mínima calidad, somos partidarios de hacerlo. Si los subtítulos son totalmente incómodos de leer, deberíamos adaptar un mínimo la salas.

Sobre la película de ‘Attack on Titan’ simplemente decir que nos pareció “correcta”. No queremos entrar al detalle ya que nos vamos a reservar la crítica para una entrada completa sobre el manga y su adaptación a la gran pantalla.

TRISTEMENTE, EL FESTIVAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES, CADA AÑO ES MENOS FANTÁSTICO.