Cuando The Punisher le dijo a Megadrive: “si eres culpable, estás muerto”

No os castiguéis más, tan “solo” unos 200€ os separan de tener esta maravilla de juego en vuestra estantería. El The Punisher para la 16 bits de Sega es un juegazo increíble y para colmo, sin mucha repercusión ni tirada en la época, lo que lo hace una rareza target total y un must have de coleccionistas retro Capcom tiró del carro de la mano de Sculptured Software, desarrollando un port exquisito de la versión arcade en 1993.  Los protas fueron de primera línea, como no, Punisher (para el Player 1) y  Nick Fury (antes de ser negro para el Player 2).

El eslogan dejaba claras las intenciones de CAPCOM y las de The Punisher: «Si eres culpable, estás muerto».

punisher

La historia de The Punisher (en español, El Castigador) es de sobras conocida. Estamos delante del típico justiciero antihéroe. Es salvaje y despiadado cuando considera aniquilar a la persona que se lo merece. Para ello, no tiene por qué seguir normas limpias, de hecho, casi nunca lo hace. En los cómics de Marvel lo hemos visto secuestrar, extorsionar, amenazar y torturar como tácticas aceptables de lucha contra el crimen… una especie de Robin Hood asesino. Pero bueno… tirando atrás, ¿De dónde viene The Punisher? Pues resulta que el veterano de guerra decide cambiar el rumbo de su vida tras la muerte de su  familia a manos de las mafias de Central Park. The Punisher a.k.a Frank Castle emprende su guerra personal contra los malhechores, utilizando técnicas cultivadas durante la guerra: artes marciales, infiltración, combate cuerpo a cuerpo, planificación estratégica y amplio conocimiento en armas de fuego.

Volviendo al juego de CAPCOM, decir solamente que se hizo un excelente trabajo. El estilo sigue las normas básicas de todo beat ‘em up que se precie: bandas callejeras que apoyan las fechorías de Kingpin y nuestras armas y puños es lo único que tenemos para hacerles frente. La diferencia con los beat’em up hasta la fecha, quizás es la incorporación de armas de fuego (Ingram MAC-10, Fusil M16 o lanzallamas), que junto a las clásicas del género (bates, cuchillos, tuberías y estrellas ninja) hacen que disfrutemos con cada malote abatido. ¡Ay The Warriors, Final Fight y Streets of Rage… cuanto daños habéis hecho! Aquí os dejamos un pequeño vídeo “in-game”:

En la adaptación para la 16-Bits de SEGA se perdieron algunos puntos del arcade. Como podéis imaginar, las razones eran evidentes: A) la propia limitación de la máquina y B) por la censura de la versión doméstica (los arcade se suponían siempre dirigidos a un publico ~+18). Algunos de los cambios que notamos en las diferentes versiones son de lo más curioso, véase por ejemplo lo siguiente: enemigas ninjas aparecen más vestidas, el jefe Scully no es disparado después de su interrogatorio y multitud de objetos de escenario pasaron a ser irrompibles.

Versión Mega Drive: las Ninjas llevan ropa, fueron objetivo de la censura para la versión doméstica.
Versión Arcade: las Ninjas lucen vestidos demasiado cortos para la censura doméstica.


Versión MegaDrive: Skully solo es empujado, nuestro The Punisher se comportó en las versiones domésticas.
Versión Arcade: Scully es disparado, en los salones recreativos, si la haces la pagas.


Hasta aquí nuestra crónica de “El Castigador”. Aprovechando el próximo RetroBarcelona estamos más frikis de juegos retro que nunca, y este en concreto es uno de los que siempre hemos tenido ganas de comentar. En resumen, un imprescindible para los amantes de los beatem’up, para los amantes de Marvel, para los amantes de Sega y para los amantes de Megadrive, y como en Mercafriki somos amantes de todas esas cosas a la vez, pues se convierte en uno de nuestros juegos preferidos de Megadrive. Comprarlo original se antoja algo descabellado (carísimo, como os comentábamos al principio), así que siempre está la opción de emularlo, utilizar flashcarts o hacerse con una repro (en Aliexpress las venden). En cualquier caso, lo importante es darle una oportunidad al título si no lo habéis jugado y ya sabéis el lema:

 «Si eres culpable, estás muerto».