En un agujero en el Spectrum vivía un Hobbit

Volvemos a los clásicos. Si tienes menos de ~30 años, mejor que ni intentes entender este juego. “MIRAR EL CURIOSO MAPA”, “HABLAR CON GALDALF”, “JUGAR A UN JUEGO DESESPERANTE”… esa es la esencia de uno de los juegos más carismáticos de Spectrum: El hobbit. El título de Melbourne House salió al mercado en 1982 para la mayoría de ordenadores domésticos disponibles: básicamente los ZX Spectrum, el Commodore 64, MSX y el Amstrad CPC 464.

Seguramente la mayoría de los más ajados lectores de mercafriki han jugando alguna vez en su vida a juego de este tipo, pero como os decíamos, para las “nuevas generaciones” es un género que ha envejecido tan mal, que de hecho, ha muerto. El sistema, hoy en día injugable inexistente, era el conocido como aventura conversacional (sí, nuestro genero nacional por excelencia: La Aventura Original, La Diosa de CozumelJabato nos abalan) en la que mediante diálogos deberíamos ir avanzando en nuestra aventura por, en este caso, la Tierra Media. A día de hoy, es un sistema tedioso y que ha envejecido MUY mal, sumando el handycap que para la gran mayoría supone la no-traducción del mismo, ya que únicamente fue lanzado en inglés. Sin embargo, el motor utilizado en El Hobbit es el famoso sistema “Inglish”. Este sistema de escritura era muy avanzado para la época y bastante más completo que el utilizado en la mayoría de los juegos conversacionales, que solo utilizaban análisis de frases simples de verbo-nombre (permitiendo unícamente frases sencillas como «coger lámpara», «mirar mapa» o «ir a la derecha»). Aquí no, aquí se permitía algo más de libertad, escribir frases avanzadas como «preguntar a Gandalf sobre el curioso mapa y después matar al troll con la espada». Como os decíamos, nos cuesta, ahora en 2015, aguantarle media hora de juego, pero el romanticismo que destila la obra de Tolkien lo hace algo más llevadero.

Típica imagen de la primera escena del juego.

El juego no es sencillo, y en la versión Spectrum las cargas son algo tediosas. Aun así, como se suele decir, una vez le “pillas el tranquillo” son algo intuitivas y puedes acabar utilizando solo iniciales del tipo “G E” en lugar de “Go East”, en fin… trucos para jugadores avanzados. Llama especialmente la atención, la posibilidad de utilizar pronombres y adverbios, del tipo «ferozmente atacar al trasgo», que permiten dentro de la linealidad del juego, modificar la conducta de una forma que hasta el momento nunca se había visto. Como handicap añadido, la lenta velocidad de carga de las CPUs del momento suponen que tras cada movimiento de escenario, la imagen tarda unos segundos en cargarse, nosortros solo lo hemos sufrido vivido en Spectrum y la tarea se vuelve algo tediosa. Pero aun así, fue todo un éxito comercial con una gran acogida entre el público, apoyada en gran parte por el creciente éxito que la obra de Tolkien estaba teniendo en medio mundo. Técnicamente Melbourne House también lo dio todo, y es que el juego pese a ser guionizado, tenía mucho margen de maniobra: los objetos podían ser colocados o combinados con otros, atados o incluso romperlos. Si una acción afectaba a uno de los objetos atados, el otro también se veía afectado, como harían supuestamente en la vida real.

Otra característica curiosa del título es el avance del tiempo. Inventaron un sistema de tiempo real en el que si dejabas el juego funcionando sin teclear nada, los eventos continuaban sin tí, e iban introduciendo automáticamente el comando «WAIT» con la respuesta «You wait – time passes» («tú esperas, el tiempo pasa»), pudiendo acontencer varios sucesos (véase morir, caer, ser atacado, etc.).

Unos 50 escenarios y una versatilidad poco habitual en la época lo definen como una de las producciones mas ambiciosas. Y personalmente, no recordamos un juego con semejante profundidad en Spectrum. Y bueno, visto hoy en día, esto es lo más parecido a un juego “auto generado” ya que podía ser jugado de cientos de formas distintas y daban cierta sensación de libertad al jugador.

No sé vosotros, pero nosotros nos hicimos con una copia en ebay por menos de 15€ (en cinta de cassette claro) y nos pasamos un ratejo trasteandolo en Spectrum. No podemos prometeros horas de diversión, ni grandes saltos de alegría, pero sí os prometemos que os transportará a otra época, una época donde con limitaciones técnicas se seguían haciendo maravillas que volvían locos a nuestros antepasados frikis (y a alguno de nosotros en persona, no tan antepasados). Además, estamos seguros de que os encantan el universo de Tolkien, y este juego particularmente te hace vivirlo bastante “desde dentro”. ¡Larga vida a J.R.R. Tolkien y a Spectrum!

Las raíces no se ven,

y es más alta que un árbol,

Arriba y arriba sube,

y sin embargo no crece.