Tank Girl, la Gorillaz del cómic

Tank Girl o al menos en nuestro caso, el cómic del dibujante de Gorillaz que nos dejó con ganas de más.  “La chica del tanque” es un cómic ochenteno, súper oscuro, turbio, de locos y mil mil británico, pilotado por Alan Martin en los guiones y Jamie Hewlett en los dibujos. Estos dos piezas cruzaron sus caminos en en la Escuela de Arte de Worthing (UK) y ya en 1988 hicieron sus primeros esbozos de Tank Girl en la revista Deadline. 

TANK GIRL

La verdad, como os decíamos, tampoco somos tan tan tan frikis y el motivo de darnos de bruces con “Tank Girl” fue por ser los mismos responsables de los brutales dibujos de la banda de pop-rock-electronica-triphop-hiphop-britpop-blabla… “Gorillaz”. A partir de ahí ya no nos pudimos resistir. La estética nos parece increíble y si tiramos un poco atrás, Hewlett señala entre sus influencias a Mike McMahon (Juez Dredd) y los populares manga japoneses (Akira de Katsuhiro Otomo). Martin a su vez, es un obseso de la cultura popular más extrema que constamente rompe la cuarta pared -dirigiéndose directamente al lector- y convierte la página en una especie de colagge que escrutaremos con nuestro ojo de arriba a abajo en busca de nuevos “gags”. Sin duda una experiencia algo densa al principio del cómic.

Bueno, dejadnos hablar de por qué ahora. ¿Porqué os contamos ahora todo esta mierda de Tank Girl? Pues bien… nos hicimos con el cómic, mira por donde en lacasadellibro.es, vaya sorpresa. Tras horas/días de buscarlo obsesivamente ansiosamente en diversas librerías por internet… Fueron sin duda buenas noticias, pues lleva tiempo agotada y descatalogada la primera edición de “El integral de Tank Girl” de Norma Editorial. Sin embargo, ¡No os vengáis abajo todavía! nos informaron en Norma que ya estaban trabajando en la reedición. Pronto será más fácil haceros con él.  TANK GIRL

El cómic en sí, estaba inicialmente ambientado en una Australia post-apocalíptica y totalmente decadente, pero sobrecargada (para nuestro gusto, demasiado) de cultura pop británica contemporánea. Su prota mola muchísimo, mucho mucho. La anti-héroe más anti que puede haber, vive en un tanque (que hace las veces de hogar) y es “adicta” al sexo y a las drogas… El estilo del cómic es MUY punk, tanto estéticamente como a nivel argumental es caótico. Empiezas a ojearlo con algo de miedo, con densas viñetas, pero le coges el tranquillo a su estilo desorganizado en un momento. A las cuatro páginas ya eres igual de anárquico, absurdo y psicodélico que Tank Girl.

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Hablando de trama, pues Tank Girl se encarga de realizar diferentes misiones para una turbia organización hasta que comete un error y es declarada fugitiva. Os podéis imaginar las peripecias a las que se tiene que enfrentar a partir de ahí. El cómic narra también sus escarceos amorosos especialmente con su novio-amante Booga, un canguro parlante y drograta. Además de esta curiosa pareja, contamos con otros personajes de la misma escuela, Sub Girl, Jet Girl o Stevie. No temáis, porque os va a pasar seguro, es inútil resistirse. Tank Girl OS VA A SORPRENDER. ¿Qué esperáis encontrar en sus páginas? Pues lo que seguro no esperáis y tendréis grandes dosis es cazarrecompensas, drogas, alienígenas, sexo, pactos con el diablo, desmembramientos, el albornoz olvidado de Dios (rollo el santo grial), birras, armas que aumentan los testículos y ángeles iguales a Jimi Hendrix. (!!!)

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Como curiosidad, en 1995 el relativo éxito del cómic llevó a Tank Girl a intentar convertise en una película Made in Hollywood, dirigida por Rachel Talalay tras el rechazo de Spielberg y, como podéis imaginar, acabó siendo un fracaso comercial, aún contando con Ice-T y Naomi Watts. Aquí os dejamos el trailer:

Como os decíamos, collage de punk, brit-pop, existencialismo, monólogo interior y metaficción, sin interesarse apenas por construir un relato coherente ni comprometido.

 

“¡Tank Girl es demasiado molona para mi!” – Steven Spielberg