Café Society, de cafés veraniegos con Woody Allen

Para finiquitar el verano, en una de las últimas tardes de domingo, decidimos tomar un café con Woody Allen, concretamente una taza de su última película: “Café Society”. Pese a ser una mina de frases para el recuerdo o para el pie de foto de vuestros instagrams, el último largometraje del director neoyorquino nos ha dejado sabor al mejor café del mundo, pero servido bastante frío.

Café Society – al parecer hace referencia al colectivo de la sociedad highclass de los años 30 –  reincide en la temática clásica de Allen, la historia de una víctima del amor condicionado a extraños tirabuzones dramáticos del destino. Como pareja protagonista nos encontramos con unos viejos conocidos entre ellos y entre el gran público: Un INCREÍBLE Jesse Eisenberg y una tristona pero ECLÉCTICA Kristen Stewart pero que, de alguna manera, no acaban de cuajar. Es típico de Allen intercalar en su filmografía obras menores y esta, por mal que nos pese, es una de ellas. Obra menor sí, pero si este carísimo pero frío café compensa en algo es en su exquisito apartado visual, pero tiene truco. La receta de Allen consiste en contar con el ULTRA GENIAL DIRECTOR de fotografía Vittorio Storaro habitual de Francis Ford Coppola (mano derecha en el rodaje de Apocalypse now) y de Bernardo Bertolucci (con quien trabajó en “El último emperador” o “El último tango en París”). Sin duda el punto fuerte de este elaboradísimo pero frío café es que entra por los ojos como ningún otro. Woody sabe lo que se hace.

Volviendo a los actores, el film cuenta con otros dos bestias de la interpretación que nos han sorprendido uno a bien y otra a mal, dejadnos explicarnos. La preciosísisima Blake Lively que no acaba tampoco de cuajar con una actuación despistada y sin empaque pero que contrasta con el brutal papel de Steve Carell, que se reinventa como actor demostrando su versatilidad y dando una vuelta de hoja a un guión que como os comentamos, justea por todos lados.

En cuanto al argumento, os adelantábamos al principio del post que estamos ante el típico “cocktail de Woody”, AMOR + TIRABUZONES CAPRICHOSOS DEL DESTINO + DRAMA EXISTENCIAL. En esta ocasión Woody se asoma al balcón de los amores dolorosos, eternos, imposibles, de las infidelidades y de cómo (parafraseando a la propia película) el amor nos vuelve locos e irracionales. Una historia de amor prohibida y escondida que finalmente parece “entrelazar” demasiado las ya de por sí tivantes rencillas familiares de tío y sobrino, aliñado como siempre con lo hilarante del estilo de Allen. En cualquier caso, engaña, y es que no nos dimos cuenta de que la película no era de “las buenas de woody” hasta pasada su primera mitad. A partir de un punto que no alcanzamos a detectar se vuelve lenta y sin sentido, llevando paso a paso a un final frío y sin aliciente. Es raro, porque Allen suele maquillar como nadie los dramas existenciales disfrazándolos de comedias románticas pero sin embargo, esta vez, no ha sido capaz de decorar el café con un corazoncito de azúcar encima.

Esta vez nos has sabido a poco Woody, pero como te conocemos, esperamos ansiosamente que tu próxima obra vuelva a tener el regusto al que nos tienes bien acostumbrados. En cualquier caso, que no cunda el pánico, no todo es malo en Café Society, nos quedamos con tus miles de frases célebres, las lecciones existenciales, la exquisita fotografía de Vittorio Storaro y el papelón de Steve Carell y Kristen Stewart… Notas del mejor sabor en el frío trago del exquisito y caro Café Society. Así despedimos el verano, con Café Society, con cafés veraniegos acompañados de Woody Allen.

Vive cada día como si fuera el último. Un día acertarás.