Death Note, la película. Que muera Netflix, y rápido.

Death Note de Netflix, “Infame e insultante adaptación”. Dicho titular leíamos tras el lanzamiento del largometraje para la plataforma americana hace un mes.  Declaraciones tipo: “Bochornoso“, “Vergonzoso“, “El nuevo Dragon Ball Evolution“… intentaban, en vano, sacar los colores a Netflix, que sigue en su linea de ofrecer cantidad, pero no calidad. Frikis, sed bienvenidos a una de esas basuras horribles adaptaciones de Manga que hacen “historia”.

Los que conocíamos la obra de Tsugumi Oba (seguramente uno de los mejores mangas y anime de todos los tiempos, o como mínimo uno de los argumentos más sólidos) teníamos unas expectativas muy muy altas, pero cabe decir, que no es excusa para semejante batacazo. El director Adam Wingard, no ha hecho nada bueno y parece que así seguirá siendo tras su última película.

En esta ocasión, Adam ha conseguido ningunear y defraudar con una obra en la que tenía todo hecho. Trama, personajes, ambientación, seguidores, TODO Adam, TODO. Y es que el bueno de Adam no sabía ni a qué público dirigirse ni con quién se jugaba los cuartos. El Death Note original es una obra totalmente icónica, plagada de clichés y personajes que deben seguirse a raja tabla si no queremos joder perder la esencia original. Sin embargo, en los 101 minutos que dura la adaptación de Netflix, pasamos por varios capítulos. En unos, la película se separa demasiado de la obra original, intentando llegar a todos los públicos tanto fanáticos como neo-natos y la caga no hay manera. En otras, Adam intenta copiar el original y es imposible una vez modificada la trama y la esencia de los protas originales. Todo eso nos lleva a un limbo donde ni los conocedores del manga, ni los nuevos espectadores saben lo que están viendo.

Personajes

El nuevo guión adaptado exige además pequeños cambios, véase los nombres de los personajes. Este tipo de cambios están medianamente justificados, ya que mantener nombres japoneses en un instituto americano sería casi más aberrante que la propia película… De esta manera, vemos que Light ya no es Yagami sino Light Turner. Y bueno… en el otro bando tenemos al excéntrico L, que ahora es afroamericano. Como os decíamos cambios justificados. Lo que no está justificado es una nueva historia, en la que nada parece recordar al original Light Yagami y como se convirtió en Kira por casualidad. Nada tiene que ver con el juego mental entre Kira y L. Nada. Los protagonistas parecen ser los mismos sí, pero no en esencia. Netflix ha intentando quitar la parte mas extravagante (y nipona) del manga, para occidentalizarla y así ganarse a nuevos espectadores… por con una turbia esencia del original. Cóctel que nos lleva a una bochornosa adaptación en la linea de “Street Fighter: La película“, “Dragon Ball Evolution“, etc.

A nivel visual… bueno. Para ser una adaptación “televisiva”, destila bastante calidad. Unos Shinigamis algo digitalizados y unos actores bastante mediocres, por lo demás todo bien. Únicamente destaca entre tanto loser actor “desconocido”, la actriz Margaret Qualley (hija de Andie MacDowell) que tenemos vista en nuestra querídisima The Leftovers (HBO). Y además, en la versión original Ryuk cuenta con el doblaje a cargo de William Dafoe, tampoco sabemos como han conseguido engañar al actor, pero ahí está.

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Además del comentado reparto, el peso flojo fuerte, está a nivel argumental. Aquí todo pasa demasiado deprisa, no dejando tiempo al espectador de asumir lo que está viendo. Se entreven posibilidades, sí, tanto en personajes como en profundidad, pero luego todo se resuelve demasiado demasiado demasiado demasiado rápido. Entre la vorágine de sucesos en 101 minutos, toda la información que tenemos que ir comprendiendo e intentado resumir dos temporadas de un Anime bastante complejo, se llega a desvirtuar incluso la pieza base de la obra, el Cuaderno de Muerte (o Death Note). Sin spoilearos demasiado,  solo decir que hasta el propio uso del cuaderno se manipula, llegando a poner delirantes discursos como motivo de muerte. Más que un motivo, se utiliza el cuaderno para manipular los actos de los objetivos durante las horas previas a la muerte, demasiado.

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En resumen: Ya no nos gustaba mucho Netflix, que creemos tiene una clara postura, legítima, pero clara: “Por 10€ al mes, no puedes pedir más.”. Un catálogo con series a cascoporro, todas mediocres, pero ahí las tienes. Y esta vez, nos ha traído más de lo mismo, una película con un guión adaptado muy muy flojo, o más que flojo, desubicado. Totalmente prescindible y olvidable.

Ya sabemos que pondríamos en el cuaderno de muerte: Que muera Netflix, y rápido. Líbranos de más adaptaciones como esta.

“Que muera Netflix, y rápido”